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20 de octubre de 2012

Cataluña


Desde el propio punto de vista del Estado parlamentario, del sistema, se hace más que
evidente la crisis institucional desatada desde hace tiempo, si es que en algún momento
pudo considerarse este Estado como un sistema coherente. Además, en el contexto
cambiante -de locura- que estamos viviendo, no es difícil encuadrar la tan vieja cuestión de
la organización territorial de la Península; resurge ahora la cuestión con una izquierda
abertzale fuerte, que intenta construir otra realidad en el País Vasco, y con un panorama
catalán que parece desbordar la capacidad discursiva de las fuerzas políticas centralistas -si
es que tienen tal cosa-. Es el caso de Cataluña el que me interesa.

Y es que se está adivinando cercana una situación crítica en los albores de las elecciones
autonómicas. Desde hace algún tiempo, el mensaje de CiU ha ido radicalizándose en el
campo de la cuestión independentista, alejándose -algo- de su tradicional ambigüedad y
acercándose a una postura más claramente favorable a la independencia. La pretensión de
convocar un referéndum sobre esta cuestión de la independencia dependiendo de los
resultados electorales, así como la propuesta de ERC en el Congreso relativa al mismo
tema, han suscitado la total oposición de los partidos turnistas y el protofascista UPyD. Se
presenta el debate, por parte de los defensores de dicho referéndum, como una lucha por la
democracia (que estaría representada por el hecho de votar en dicha cita). Evidentemente,
la autodeterminación no es una cuestión que ahora me proponga discutir, va más allá la
cuestión.

Un referéndum no es precisamente el episodio de democracia más radical que pueda
describirse, desde luego. No logro encontrar lo que de poder popular (o ciudadano) puede
haber en contestar sí o no a una pregunta concreta sobre un tema tan importante como el
modo de organización social que ha de imperar. Me trae totalmente sin cuidado si
Cataluña es o no independiente, pero el modo en que esa independencia se lleve o no a
cabo no tiene nada de democrático. Democracia -esa palabra con la que muchos parecen
estar a punto de atragantarse por llenarse demasiado la boca- es discusión,
cuestionamiento, confluencia de ideas, crítica, encuentro entre personas; algo propio de las
gentes que viven en pueblos, en barrios... Esto es otra cosa.
Independencia ¿para qué? ¿Cambia realmente el modelo de vida de las gentes que habitan
en ese territorio llamado Cataluña el hecho de formar parte de un Estado o de otro? Lo
cierto es que una independencia sin más lleva implícitas muchas cuestiones que deberían
ser protagonistas centrales de un verdadero proceso constituyente: forma de Estado -si es
que se quiere tener Estado-, modelo productivo, sistema económico, papel de la educación
y la cultura...

Es, a mi parecer, un tremendo error que personas con una fuerza revolucionaria potencial
apuesten firmemente por cuestiones etéreas y propias del juego del sistema como la
“independencia”. Ese potencial revolucionario, emancipador, se agota en el momento
mismo en que se propone participar de una lucha que no es propia más que de
componentes identificados con el sistema. Alguien que realmente apuesta por una
alternativa a este sistema social (político y económico), debería comprender algo tan
simple como que en el contexto de una alternativa real no tienen cabida este tipo de
cuestiones. Es tan absurdo como absurda sería la actitud de un vegetariano que tomase
decidida partida en una discusión sobre si es más conveniente comer carne de cerdo por la
tarde o por la noche.

Construir más Estados no es el camino que debemos seguir si pretendemos hacer realidad
otra realidad.
Daniel Perucha

15 de octubre de 2012

El 25-S y, ¿La nueva perspectiva? O una fecha más



·        El antes:

            El pasado martes 25 de septiembre, varios colectivos, que confluyeron en la plataforma “En Pie!”, convocaron una acción bajo el lema “Rodea el Congreso”. Esta convocatoria, que se había anunciado desde antes del verano, suscitó mucha polémica desde el principio, ya que era poco clara y ambigua (grupos fascistas se habían apuntado a la convocatoria) y además, carecía de toda seriedad.
            Poco a poco, la convocatoria fue ahuyentando los fantasmas de la extrema derecha y tomando forma. Al final, la acción, tendría como objetivo rodear el Congreso de los Diputados (la Cámara Alta en el Estado español) con la idea de hacer dimitir al gobierno (por incumplimiento de programa electoral y su política de recortes) y tratar de crear un nuevo escenario político, a través de un proceso constituyente.
            Durante los dos fines de semana previos a la acción, un grupo de organizadores se reunía en el madrileño parque del Retiro para debatir qué y cómo hacer el 25-S. Estas reuniones acabaron con la identificación, por parte de la policía, de todos los asistentes, lo cual indica el grado de preocupación del gobierno antes esta convocatoria. Con este proceder, la policía ya tenía a quién señalar por el 25-S de manera efectiva y contrastada, pero para ellos no fue suficiente. A una semana del acontecimiento, la propia policía desalojó un Centro Social Okupado, “Casablanca”, ya que en su interior, entre otras muchas cosas, se producían reuniones preparatorias del 25-S. El golpe al movimiento social madrileño ha sido brutal ya que ese Centro ayudaba a organizarse a muchos colectivos y asociaciones, que realizaban una auténtica construcción de ese tejido social del cual estamos tan necesitados. Como dato curioso de lo que quedó tras la tapia levantada por orden de la policía, están los más de 10.000 volúmenes que se habían llegado a reunir en la biblioteca.
            Por otro lado, y según se iba acercando en el calendario la fecha indicada, los políticos del régimen y sus “Mass media”, empezaron a jugar su papel de criminalización. Para empezar, el partido en el Gobierno, el Partido Popular, comparó la futura acción con el intento fallido de golpe de estado que se produjo (por parte de la Guardia Civil) el 23 de Febrero de 1981. Esta estrategia, responde a un intento de criminalización de la crítica al Régimen, el cual se está debilitando cada vez más. La convocatoria del 25-S en ningún momento pretendía “asaltar el Congreso”, como ellos querían hacer ver; simplemente pretendía rodearlo, como muestra del descontento social con la casta política. Además, llamaron la atención ciertos comentarios que, siguiendo en la línea criminalizadora, pretendían defender el Congreso de los Diputados como el lugar donde reside legítimamente la Soberanía Popular. Resulta paradójico que, el partido que más ha recortado la soberanía (si es que alguna vez la tuvimos) a favor de los mercados, salga a la palestra opinando de esta manera. España está liderada por un gobierno tecnócrata, como Italia (con la ligera diferencia de que aquí, en España, se esconde y en Italia no), que ha vendido la posibilidad de hacer política a los intereses de la estabilidad el Euro y la capacidad financiera de los bancos. El otro factor, no ya de criminalización sino de impulso del miedo, fue el que ejerció la Delegada del Gobierno en Madrid (un cargo político que da las órdenes a la policía), la cual dijo que la protesta estaría protagonizada por “radicales” y “antisistema”, por lo cual la manifestación sería “violenta”.      


  • El durante:

            Llegando ya al día 25 de septiembre, llamó poderosamente la atención el brutal despliegue policial. Había más de 1400 policías en las inmediaciones del Congreso, que habían preparado un cordón de seguridad de más de 100 metros de diámetro, al cual no se podía acceder. El escenario era poco más que bélico y el ambiente estaba cargado, tanto del lado de los manifestantes (por el cierre del Centro Social y las identificaciones) como el de la policía.
            Desde primeras horas de la mañana pudimos empezar a ver que el nivel de represión iba a ser muy alto. Los autobuses que llegaban a la capital, eran detenidos en las autovías con el objetivo de requisar cualquier objeto “peligroso”. Uno de estos objetos fue una máscara del protagonista del cómic “V de Vendetta”, Guy Fawkes, debido a su vinculación con el grupo “Anonymous”. Además, cuando los autobuses llegaban a Madrid, sus ocupantes también eran registrados, puestos en fila contra una pared. Ese día, todos teníamos que demostrar que éramos inocentes. Otra cosa que nos llamó la atención fueron los francotiradores que se apostaban en los tejados de algunos edificios del centro de Madrid.
            Ya por la tarde, la mayor parte de la gente se concentró en la Plaza de Neptuno (una amplia zona de más de 10.000 metros cuadrados), la cual estaba abarrotada de gente (aunque según el gobierno había 6000 personas, todo parece indicar a que éramos más de 20000). Justo cuando llegaba a la plaza, se nos colocó detrás un grupo de encapuchados con una pancarta protegida para soportar cargas policiales, los cuales, al ver a la policía a un lado de la calle que bajábamos y que llegaba hasta la Plaza de Neptuno, se encapucharon. En ese momento, un cordón de manifestantes les rodeó, dejando claro que la manifestación, o era pacífica, o no era. Este grupo, amedrentado, se disolvió, pero horas más, ya de noche, se reagruparon y se plantaron delante del cordón policial que separaba el Congreso y la manifestación, ya concentración.
            En ese momento, la tensión se disparó y, unos minutos después, se produjo la carga más brutal que yo haya visto en mi vida. Es importante añadir el matiz de que dentro del grupo de insurreccionalistas se encontraban una decena (al menos) de policías de paisano infiltrados, que calentaron los ánimos de los encapuchados. Esta masa de tarados (menos de 50 personas), le dejó en bandeja a la policía la posibilidad de comenzar la carga. El hecho de que hubiera policías dentro de la manifestación realizando “actos delictivos” lo demuestra un vídeo en el cual, uno de los encapuchados es detenido y, al estar el policía reduciéndolo a golpes para detenerle, el infiltrado grita: “que soy compañero, coño!”.
            A partir de esa carga, la policía aplicó una terrible represión contra toda la gente que se encontraba a su paso (hay numerosas fotografías de varios ancianossangrando mientras son detenidos). La acción policial se alargó en tiempo y espacio, llegando a producirse otra carga violentísima a más de 1 kilómetro de distancia del punto inicial. La estación de tren de Atocha (similar en tamaño a la Termini, en Roma), fue el lugar que un amplio grupo de manifestante eligió para huir de la persecución policial, o bien para marcharse a casa después de tanto sobresalto. La policía penetró en la misma, llegando a invadir los andenes y disparando sus pistolas de pelotas de goma sin importar el daño que podían causar. La ira policial fue tal que a varios periodistas les rompieron sus cámaras ya que estaban grabando y fotografiando algo que no se quería saber y, por otro lado, llegaron a retener y golpear a personas que no habían asistido a la manifestación y se encontraban en la estación esperando volver a casa.
            La lista de heridos por esas cargas asciende a 60 personas, alguno de los cuales son policías infiltrados, heridos por sus propios compañeros. Uno de los heridos sigue estando en el hospital con una lesión medular, la cual evoluciona favorablemente, aunque no se sabe el alcance real de la misma.

  • El después (conclusión):

            Después del 25-S, hubo una concentración en el mismo lugar donde 24 horas antes se habían producido tales hechos. A la misma acudió mucha gente (aunque no tanta como el día anterior). El sábado 29 se produjo, de nuevo, otra, y esta vez podríamos decir que fue aún más masiva que la del propio 25-S y es que, cuando nos tocan a uno, nos tocan a todos.
            Quizás sea demasiado precipitado sacar conclusiones profundas a estas alturas, pero yo me atrevería a citar, muy brevemente, tres:

-          Por un lado la (fallida) estrategia de criminalización y miedo del gobierno de Rajoy ante la protesta social, completamente legítima ante sus actuaciones. Se ha demostrado que, ante las mentiras del Gobierno y gracias a las imágenes de la brutal represión que sufrimos el pasado 25-S, el pueblo no se amedrenta fácilmente y volveremos a la calle 1 10 y 100 veces. Además, haciendo honor al lema “un desalojo, otra okupación”, ya se ha abierto un nuevo centro social en Madrid.
-          La segunda conclusión es que el avance de los movimientos sociales tras el pasado 15-M no puede (ni debe) ser menospreciado ni silenciado. Podremos tener más o menos dudas sobre lo positivo o negativo de un Proceso Constituyente (yo soy el primero que tiene sus dudas), pero de lo que tenemos que estar seguros es de que cada vez los movimientos sociales se están asentando, viviendo un continuo proceso de flujo.
-          Por último, aunque no por ello menos importante, se ha visto cómo se está creando un contrapoder efectivo dentro de la prensa. Si bien es cierto que el día después la prensa oficial del régimen trató el tema de la manifestación, no se vio ni mucho menos la represión de la que fuimos objeto los manifestantes. Gracias a los medios alternativos y las redes sociales, fabricar la verdad oficial ya no es tan fácil ni tan efectiva. Además, no podemos dejar de lado el rechazo total que la manifestación mostró por el escaso grupo de insurreccionalistas que, una vez más, facilitó el papel represor de la policía.







Eduardo Vega


7 de octubre de 2012

Becas erasmus

¿Dónde está el fomento a la movilidad estudiantil prometida con el EEES? Un nuevo paso en el proceso de elitismo de la universidad: http://www.publico.es/espana/443371/la-ue-no-tiene-dinero-para-financiar-las-becas-erasmus

6 de octubre de 2012

Protestas estudiantes italianos

Las consecuencias de los recortes en la universidad, fruto de las políticas ultraneoliberales adoptadas por los países de la UE, continúan haciendo mella. Solidaridad con los estudiantes italianos:
http://internacional.elpais.com/internacional/2012/10/05/actualidad/1349456446_037883.html

5 de octubre de 2012

Consecuencias de la subida de tasas.

Las consecuencias del proceso de elitismo que estamos viviendo en la universidad, lo refleja bien este artículo: "Pablo Martínez ha tenido que abandonar la carrera de Ciencias Políticas porque no podía asumir el coste de la matrícula; Ema Zelikovitch y Elvira Bocos han pedido sendas becas para poder estudiar y, si no las consiguen, adiós a sus aspiraciones académicas…" 
http://www.eldiario.es/sociedad/Estudiamos-pensando-quiten-beca_0_52495304.html

8 de abril de 2012

Dimitris Christoulas


Dimitris Christoulas era un hombre griego que decidió acabar con su vida el pasado 4 de abril en la Plaza Syntagma de Atenas, frente al Parlamento griego. Su motivo era su precaria situación económica. Ahogado por las deudas y con una pensión de jubilación cada vez más baja decidió quitarse la vida para no verse obligado a buscar comida en la basura. Tenía una hija y una mujer. Su herencia serán deudas y espero que un bonito recuerdo de un padre y marido ejemplar. En su carta de despedida decía que no quería “sobrevivir a la crisis con una pensión que había pagado durante 35 años sin ninguna ayuda del Estado” y que la única manera de reaccionar ante la crisis, pues su “avanzada edad no le permite una forma de reaccionar más dinámica”, fue “poner un fin digno a su vida”.

También dejó escrita una frase que va para todos nosotros:

“Algún día, los jóvenes sin futuro tomarán las armas y colgarán a los traidores de este país en la Plaza Syntagma, al igual que hicieron los italianos con Mussolini en 1945”.


A las 9h del 4 de abril de 2012 (las 7h en España) llegó a la plaza ateniense, se acercó con total tranquilidad a un árbol situado en mitad de la explanada y se pegó un tiro en la cabeza tras gritar: “No quiero dejar deudas a mis hijos”. Lo primero que podemos pensar de este hombre es que no estaba en su sano juicio, que debía haber luchado de otra manera, pero yo como joven, no quiero ni pensar en la desesperación que debía estar pasando. Él había estudiado, era farmacéutico, había trabajado sus años hasta llegar a la jubilación. Y pensar que “mejor muerto que vivo”… No quiero ni imaginármelo. Por la noche, miles de griegos salieron a la calle para decirle al gobierno que “el pueblo griego no se acostumbrará a estas muertes” y, al grito de “No es un suicidio, es un asesinato” se plantaron frente al parlamento heleno recordando a este valiente hombre. Un dato muy relevante es que ante el avance de las medidas de austeridad del gobierno de Papadimos la tasa de suicidios ha crecido en un 69%. Si esto no es violencia o terrorismo de Estado, ¿qué es?

Nosotros, que estamos estudiando para llegar a ser “algo”, tener un trabajo, un futuro, y que se vea tan sumamente difuso. ¿Qué nos queda a nosotros? El otro día la Ministra de Trabajo dio un golpe de Estado y nos quitó la soberanía, aunque ya sabemos que hace tiempo la hemos perdido. La Reforma Laboral nos garantiza inestabilidad laboral para el resto de nuestras vidas. Estamos volviendo al siglo XIX, somos conscientes, y no hacemos nada. Nos han enseñado a sentir que “esto es libertad”, que “nuestros padres lo pasaron peor” y que ahora ¡SOMOS LIBRES! No debemos quejarnos, porque nuestros padres ya lo hicieron por nosotras. Pero nuestros padres se están suicidando, desesperados.

Por otro lado, en el colegio nos han enseñado que “esto” es la democracia y que es el mejor sistema que cualquier otro, que si estoy descontenta puedo cambiar las cosas con mi voto, que no debo cuestionar la decisión de la mayoría, pues ¡ES LA MAYORÍA! Pero cada vez que leo un periódico veo a los nombres de Moody’s, Fitch o Standard & Poor’s, hablando de la economía de los países y cómo tienen más poder que cualquier nombre que aparezca en una papeleta electoral… Pero lo grave es que no estoy planteando ninguna idea nueva. Todos sabemos que hay un ellos que nos está avasallando y un nosotros que está dándolo todo por la “patria”, sacrificando todo lo que tenemos y siendo pacientes hasta que lo solucionen, como siempre. Pero, este camino no nos está funcionando. Tampoco el de las manifestaciones ni las huelgas, ¿qué hacemos? ¿Cuál es el siguiente paso?

Sabemos también que los sindicatos que tenemos no funcionan, que han demostrado en muchas ocasiones ser unos vendidos y que reciben dinero del Estado y que por tanto su discurso está limitado. También sabemos que la patronal recibe dinero del Estado. Sabemos que los bancos privados se están llevando nuestro dinero. Sabemos que la nueva iniciativa para pagar a los proveedores es también una acción especulativa del gobierno con los bancos privados. Lo sabemos. ¿Qué hacemos?
¿Cogemos las armas como nos dijo este anciano?

Lady Mc Tetis

27 de abril de 2011

Elecciones en una universidad desprestigiada (Extraído de http://www.diagonalperiodico.net)


Elecciones en una universidad desprestigiada

En un momento de asfixia económica por el presupuesto que les deben las CC AA y los intentos de apropiación por personas ajenas a la Universidad, se desarrollan elecciones a numerosos rectorados.

TOMÁS MUNYOZ GARCÍA / MADRID
VIERNES 22 DE ABRIL DE 2011.  NÚMERO 148
La Universidad está en campaña electoral. La mayoría de campus del Estado están inmersos en la renovación de sus rectorados. Las promesas de los candidatos, sus fotos y eslóganes, inundan los pasillos, y las luchas de poder por el máximo órgano de los campus han comenzado.
Los candidatos están en fase de prometer, pero muchos saben que lo que ellos prometan está supeditado a la financiación, que procede de los entes autonómicos. La situación de la deuda de las administraciones regionales con algunas universidades públicas es alarmante.
Aunque no se conoce el montante total, en comunidades como la valenciana se ha recurrido para hacer frente a los gastos corrientes al ‘confirming’, una práctica que supone que la Generalitat se compromete a pagar la deuda, pero la transfiere a una entidad bancaria. De esta forma las universidades se aseguran la liquidez mínima para funcionar, aunque deben sufragar el pago de los intereses.
En otros casos, como en la Comunidad de Madrid, los juzgados han dado la razón parcialmente a las universidades. La Complutense fue la única que recurrió a esta vía para reclamar el pago y el juez sólo ha estimado como legítimos 18 de los 57 millones en gastos corrientes que la Comunidad le adeuda. Desde 2008, los rectores de las distintas universidades de la región reclaman a la comunidad más de 250 millones.
No es mejor la situación de las universidades catalanas. La crisis y las demoras de las partidas comprometidas por el Govern las han conducido a una situación límite. Las ocho universidades públicas catalanas deberán ajustar sus presupuestos un 10% a la baja y hacer “sacrificios” al menos durante dos años. En La Autònoma de Barcelona (UAB) y la de Girona (UdG) han puesto en marcha sendos planes de choque para seguir funcionando. Además, el conjunto de las universidades catalanas han pedido al Estado una demora en los pagos de los préstamos concedidos para crear los parques científicos.
Si la financiación condiciona la labor del gobierno rectoral, tampoco hay que obviar el papel de los consejos sociales. En la mayoría de autonomías, el presidente del Consejo Social es nombrado por el Gobierno regional. A este organismo, creado con la LOU, se le supone el nexo de la sociedad con la universidad, pero en la práctica se convierte en el mecanismo que las empresas utilizan para hacerse oír en los campus. Su función principal es aprobar los presupuestos presentados por el equipo rectoral, pero no quieren conformarse con eso.
Los planes para el futuro
En diciembre se conoció un documento, fechado en julio de 2010, de los presidentes de los consejos sociales de las universidades catalanas. En él se aboga por dejar el Gobierno de la universidad en manos de un profesional ajeno al ámbito académico, nombrado por el Parlament. Las patronales Foment del Treball y Pymec se apresuraron a apoyar esta posición. La idea no es nueva, simplemente se hicieron eco del informe Estrategia Universidad 2015: la gobernanza de la Universidad, encargado por el Ministerio y presentado en 2009 por la Fundación Conocimiento y Desarrollo.
El informe de la fundación presidida por Ana Patricia Botín, planteapara la gobernanza, entre otras cosas, un modelo de corte anglosajón, consistente en que los rectores se conviertan en meros gestores nombrados por el Consejo Social. Pero hay más. En el citado documento se apuesta por “facilitar mecanismos que proporcionen autoridad a los máximos responsables en la dirección y la gestión de las universidades”.
Para ello proponen la sustitución del Claustro –máximo órgano decisorio actual compuesto por profesores, estudiantes y trabajadores– por un Consejo Superior, “órgano de gobierno y de máxima responsabilidad de la Universidad, formado por un grupo reducido de miembros, no superior a 15, con una mayoría de representantes de la sociedad”. Entre las funciones de este Consejo Superior estaría elaborar y aprobar el presupuesto, elaborar y aprobar estatutos y supervisar y evaluar la calidad (docencia, investigación y transferencia) docente, teniendo que rendir cuentas al Parlament de Catalunya.
En materia de financiación, por ejemplo, se promueve una reducción de la financiación básica (financiación pública) a favor de la “financiación estratégica” dedicando un mayor peso a la investigación y gestión, dejando tan solo en el 35% el aporte en docencia, socavando así el carácter público de la Universidad y situándola en el centro de las exigencias propias del mercado.
El claustro de la Universitat de Barcelona consiguió hacer dimitir al presidente de su Consejo Social cuando se hizo público este documento. Los rectores catalanes se distanciaron. Pero a nadie se le escapa que la línea que va a tomar la siguiente reforma tendrá muy en cuenta estas recomendaciones. ¿Estaremos viviendo las últimas convocatorias de elecciones a rector?